Eso hace que despierte de mi letargo y empiece a volver a la
realidad de que estaba en una montería donde había que estar 100% concentrado
en todo lo que ocurriera.
Otra repetición de disparos más cerca si cabe y el montarral
empieza a venirse abajo con un estruendo de reses que bajan paralelos al camino
de las Alegas en dirección al final del regajo que dominaba en mi postura. En nada, consigo distinguir la carrera de las
reses pero que, enmontadas, no logro adivinar de qué se trataban.
No tarda en aparecer la primera cierva por el clarete, en línea
con el último coche de la otra armada, como una exhalación, seguida de otra y
un venao bastante bonito de montería.
Encaro al último y no logro casi ni meterlo en el visor (3-9x40) debido
a que me estoy llenando de bicho. Eso, y
la velocidad que traían hace que realice un disparo a trasluzón y muy mal
ejecutado. Encima intento recargar y la
bala de la recámara no entra, aunque no hubiese podido repetir el disparo
porque en cuestión de segundos se habían perdido entre el montarral después del
claro.

